Seleccionar página

A lo largo de tu carrera profesional, tanto si eres empresario como un trabajador, te habrás encontrado en la difícil tesitura de tener que renegociar un contrato, pero para realizar esta petición, es importante conocer cómo hacerlo correctamente para obtener nuestro objetivo. En nuestra escuela de negocios, te contamos cómo renegociar un contrato, sea del tipo que sea.

 

Cómo se debe renegociar un contrato

 

Concreción

Para negociar de nuevo tu contrato debes tener claro tus objetivos. Para hablar con propiedad no debes centrarte en un problema genérico. Debes conocer los puntos concretos que te gustaría modificar, aportando soluciones viables a tu situación laboral o comercial, en otras palabras, no podemos ofrecer nada a cambio, que más tarde no podamos cumplir.

 

Preparación previa

Pedir una renegociación de tu contrato no debe ser algo totalmente espontáneo, tenemos que llevar una preparación de todo lo que queremos obtener y de lo que vamos a ofrecer a cambio, además es importante desarrollar un listado con las posibles dudas u objeciones que puedan surgirle al interlocutor y que se nos puede transmitir en la negociación, con el objetivo de que no quede nada en el tintero o sin resolución.  

 

Beneficios recíprocos

No sólo debes pensar en tí, para negociar un nuevo contrato es importante que la otra parte también obtenga algún beneficio a cambio, así será más fácil llegar a un acuerdo.

 

Empatía

Es muy importante dejar claro a la otra parte implicada que entendemos que tal vez no sea una situación fácil para él o ella, mostrando nuestra empatía y comprensión, y sabiendo que esta puede ser una posición difícil e incómoda para la otra persona.

 

Firmeza

Si has llegado a pedir una renegociación, es porque la situación por la que estás pasando realmente lo requiere, por eso debes mostrarte firme, aunque sea una momento incómodo, es mejor si en todo momento muestras fortaleza y convicción, pues así tu propuesta será tomada más en serio,  pero no olvides que esto es una negociación, no un regateo.

 

Con preparación, contundencia y empatía, es mucho más fácil obtener un nuevo contrato que se ajuste, en mayor o menor medida a tus necesidades y al mismo tiempo, que no rompa o destruya tu relación profesional con la otra parte.