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En el mundo empresarial y económico, siempre salen a la luz nuevos conceptos que van cambiando no sólo nuestra jerga, sino nuestra manera de proceder. Esto ocurre con el término economía colaborativa, un vocablo cada vez más conocido en España, pero que ya se utiliza y pone en práctica en países como Reino Unido o Estados Unidos.

 

¿Qué es la economía colaborativa?

 

En palabras de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), se trata de un nuevo modelo económico que está basando en el «intercambio entre particulares de bienes y servicios que permanecían ociosos o infrautilizados a cambio de una compensación pactada entre las partes»

 

Es decir, se trata de un modelo socioeconómico donde son los propios usuarios y no las empresas, los que permanecen conectados y que utilizan sus productos y servicios dentro del ámbito colaborativo.

 

Características de la economía colaborativa

 

Medios online

Los medios online han favorecido notablemente a la economía colaborativa, no sólo porque permiten la globalización, sino también porque permite tener a los usuarios las 24 horas del día, los 7 días de la semana conectados a la red y a sus dispositivos y por tanto, dar mayor y mejor conocimiento a los demás usuarios de aquello que van a compartir.

 

Factores económicos en la economía colaborativa

Cuando el servicio último lo ofrecen usuarios, en lugar de las empresas, la economía se vuelve más equitativa. Es raro encontrar en cualquiera de estas iniciativas, precios realmente abusivos y que no estén pensados para el usuario final.

 

Factores sociales

En la economía colaborativa el usuario es el más importante, porque él mismo fija sus leyes, aquello que quiere obtener y donde puede controlar totalmente sus mensajes. Es decir, la economía colaborativa ha dado voz y voto a todo lo que los usuarios no podían expresar antes.

 

Ejemplos de economía colaborativa

Empresas como Airnbn, Blablacar o Segundamanos.es son algunas de las empresas que mejor representan este movimiento económico, ya que son sólo simples mediadores entre usuarios, siendo éstos los que tienen la última palabra, los que deciden realmente sobre su producto o servicio.