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Tomarnos el trabajo, la empresa o los negocios como un juego, puede resultar una estrategia interesante. Se denomina gamificación a la aplicación de técnicas propias de los juegos a otros procesos y en el entorno empresarial se consideran una herramienta de motivación que se puede aplicar a los procesos de venta. Desde nuestra escuela de negocios te contamos en qué consiste la gamificación y cómo se le puede sacar rendimiento en el departamento comercial de la empresa.

La gamificación propone aplicar mecánicas de juego en entornos y aplicaciones no lúdicas con el fin de potenciar la motivación, la concentración, el esfuerzo, la fidelización y otros valores positivos que desarrollamos cuando jugamos en equipo. La formación de equipos es un campo adecuado para la puesta en práctica de estas técnicas, ya que busca el aprendizaje desde una perspectiva diferente y sacando un mayor partido a la participación de los alumnos.

Las nuevas herramientas web permiten crear comunidades en torno a redes sociales o webs corporativas para implementar estas técnicas. Si se consigue, se puede aunar voluntades entre los trabajadores de una empresa o cualquier otro colectivo, en torno a una idea, unos valores o un objetivo.

 

Gamificación para la formación de vendedores

Las técnicas de gamificación pueden aportar potentes estímulos para desarrollar aspectos de la empresa, como mejorar los procesos de venta. Estas herramientas constituyen un apoyo para la formación y permiten simular situaciones reales para desarrollar las cualidades de los vendedores del equipo de ventas.

Además de entrenar a los trabajadores en situaciones diversas, pueden utilizarse para probar nuevas estrategias o establecer objetivos que se deberán concretar en el entorno de la empresa.

 

Ventajas de la gamificación

Encarar las ventas como si se tratase de un juego tiene sus ventajas, sobre todo en este aspecto formativo.

 

Es más divertido y despierta nuestra motivación

Hacer de las ventas un juego resulta más divertido. En estos entornos todo es más sencillo, los problemas no tienen consecuencias y sirven para aprender. Si además los empleados se ven inmersos en un juego que no sólo les aporta beneficios profesionales, sino que es fomentado por la empresa, lo que refuerza su sentimiento de pertenencia al colectivo empresarial.

La diversión del juego pronto se convierte en motivación. Unos enfocan esta motivación en ganar y destacar sobre los demás y otros consideran más importante aprender. Pero la motivación está ahí y es fundamental para aglutinar equipos en torno a una idea o una empresa.

 

Dedicación y esfuerzo

Al convertir el proceso de ventas en un juego que entretiene y aporta beneficios, resulta más sencillo de realizarlo y el esfuerzo que nos cuesta es menor. Con la gamificación es posible que una formación pase de ser una tarea ardua y costosa (dedicación, horario, cansancio…) a una agradable tarea, un juego. Además, si el juego es divertido, a los jugadores no les importa pasar más tiempo.

 

Accesible y en comunidad

Gracias a la tecnología, podemos aplicar estas técnicas de una forma sencilla y con acceso a diversas personas y colectivos. Este entorno de comunidad es importante, y el desarrollo de nuevos dispositivos con acceso a Internet facilita que se pongan en marcha estrategias de gamificación.