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✔ Cuando una puerta se cierra otras se abren, y en concreto se abren ventanales enormes. Que la crisis del COVID va a traer cola, todos lo saben, pero ¿Qué debemos hacer para no quedarnos sumidos en la más profunda desesperación? Actuar y buscar nuevas vías de negocio. Olvidar las formas anquilosadas hasta ahora utilizadas, tanto en la manera de trabajar como en la manera de llevar los negocios y mirar desde otra perspectiva. Es un buen momento de aprovechar la «incidencia» para hacer los cambios, ahora o nunca. Lo que hasta ahora nos ha servido, un «incidencia» nos lo ha echado por tierra.

Que tecnológicamente no seamos revolucionarios, seguro estemos en lo cierto, pero que la tecnología que tengamos la utilicemos y la pongamos a nuestro servicio es otra cosa. Ahí, es donde debemos incidir, necesitamos actualizarnos tecnológicamente para poder ser competitivos, al mismo tiempo que cambiamos de mentalidad a la hora de trabajar y dirigir empresas. Buscar el rendimiento por encima del control, dando libertad de ejecución siempre a la espera de resultados y objetivos. Una forma de trabajar que prima por encima de la presencialidad y el control férreo a objetivos del trabajador con los que se ha comprometido con la empresa.

En estos momentos hay una oportunidad de trabajar online y mejorar parte de esos enfoques improductivos que se producen a veces con la presencialidad en la empresa, pero también se exige que el trabajador sea consecuente con la nueva situación y afronte con profesionalidad esos cambios que se han hecho obligatorios pero que pudieran no serlo en un futuro si los resultados generales son favorables o incluso mejorables en relación a la anterior situación.

Se prevé que muchas de las empresas empiecen a acelerar la cultura digital y del teletrabajo invirtiendo en recursos y aplicaciones tecnológicas.

Lo que antes era una opción, hoy es una necesidad estratégica esencial. Quien no esté adaptado o lo haga mal, lo tendrá muy difícil para sobrevivir al nuevo entorno que el coronavirus nos plantea y que, sin lugar a duda redefinirá para siempre los retos del siglo XXI, ya que pone a prueba a las empresas en su totalidad: cultura, productos, servicios y personas.

Esta es una prueba de estrés a la cultura de empresa, ya que al limitar al máximo las reuniones, viajes y aconsejar de momento el teletrabajo, es ahora precisamente cuando veremos si las diferentes organizaciones están realmente preparadas para ello. No solo tecnológicamente, también culturalmente, ya que la responsabilidad individual, el trabajo en equipo y los resultados se exponen más que nunca. Aquí es donde se verá la capacidad de compartir, liderar e integrar equipos en la distancia.

Iremos hacía un trabajo más flexible en el que el teletrabajo, en aquellas empresas en las que funcione puede llegar a instaurarse llegando a ser un modelo muy efectivo donde dispondremos de tiempo para otras cosas diferentes al trabajo y donde la sostenibilidad y el carácter humanitario y social primaran en nuestras consciencias. De ahí, que aquellos negocios que no aporten nada a la sociedad no van a tener futuro. Solo permanecerán aquellos que aporten «valor».

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❝Durante la crisis del COVID-19 puedes hacer muchas actividades para aliviar el confinamiento en casa, leer libros, ver peliculas, hablar por Skype. Sin embargo, cuando todo esto acabe solo hay una cosa que te permitira estár mejor que antes de comenzar. FORMARTE.❞

✔️ BECAS SOLIDARIAS frente a la EMERGENCIA SANITARIA» son la INVERSIÓN PERFECTA para dejar de procrastinar en casa.

Algunos negocios pequeños serán reabsorbidos mediante compras, fusiones o alianzas. Otros, lamentablemente desaparecerán. A partir de este momento, se crearán un boom de empresas que apliquen inteligencia artificial y mejoren los modelos analíticos que permitan conocer las necesidades de los clientes y al mismo tiempo, puedan escalar rápidamente. Se disminuirán los presupuestos en comunicación y marketing para destinarlos a líneas de innovación de productos, nuevos canales de reconocimiento digital, refuerzo de inversión en programas de fidelización junto con estrategias de captación agresiva.

Al mismo tiempo, se crecerá en la ciberseguridad de las empresas. Se está alertando de los ciberataques en empresas que están dedicando al teletrabajo, ya que se está trabajando con redes domésticas y ordenadores personales no disponiendo de líneas VPN para el acceso a datos sensibles desde los hogares ni ordenadores revisados y con las garantías suficientes para no ser atacados por virus. El teletrabajo no tiene por que ser peligroso si está bien protegido, aunque muchas empresas aún no han visto la vulnerabilidad de sus datos y sus servidores ya que nunca habían trabajado en estas circunstancias.

Mejorará toda la logística en general. Nos hemos dado cuenta del impacto negativo que la falta de suministro y una descentralización de la producción puede ocasionar a gran escala. Se necesitará una distribución de componentes mejor coordinado y rastreable en toda la geografía y al mismo tiempo con múltiples distribuidores manteniendo la ventaja de la economía a escala. Se crearán plataformas globales donde la tecnología 5G será prioritaria, robótica, blockchain y, donde la cadena de suministro se verá reforzada con múltiples compradores y proveedores en una red segura.

La verdadera transformación digital empieza dentro de las empresas desde las personas, pero se refleja de manera externa en el valor que ofrecen, en sus productos y en sus servicios. Para todas aquellas empresas que trabajen con la información y el conocimiento, es relativamente sencillo seguir proporcionando valor, sin embargo, quien dependa en exclusiva de un producto, una distribución, una fuerza de ventas, o un servicio aplicado a un lugar concreto, la situación es muy distinta.

La supervivencia de cada empresa definirá un nuevo entorno mucho más competitivo, ya que la crisis del coronavirus también se ha metido en los negocios del s. XXI dando forma a las empresas en las próximas décadas.

Una recesión económica como la que se avecina generalmente provoca una aceleración en el cambio del modelo de negocio, reduciendo los costos de servicio y los precios. Por otro lado, el sistema tiende a permitir categorías de negocios completamente nuevas. Las recesiones son aceleradores de la innovación en lugar de ser causas directas de la misma. Es decir, aparecerán nuevas empresas e ideas de negocios que ya existían, pero ganaran popularidad a un ritmo más rápido gracias a cierto avecinamiento de crisis.

▸Estimado lector, ¡¡gracias por su tiempo!!

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